viernes, 24 de mayo de 2013

La significación del Bautismo y la condición del nuevo creyente.
  Por: Guillermo Antonio Domínguez
       I.      ¿Qué es el bautismo?

1.      La palabra bautismo tiene su origen de la voz griega βαπτίζω, βαπτισμα (baptizo, baptisma) y normalmente significa zambullir, sumergir, sepultar, lavarse.
2.      Así, el bautismo es el signo a través del cual se representa la muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor Jesucristo (Colosenses 2:12,13).
3.      Es un acto de fe a través del cual el creyente se une a Cristo (Rom. 6:3).
4.      Es un mandamiento de Jesucristo para ser su discípulo (Mateo 28:19).
5.      Es el único medio a través del cual se entra por la fe en Jesucristo a la bienaventuranza eterna.
6.      Es un sello a través del cual somos configurados conforme a la imagen del Hijo.   Tenemos el carácter del Hijo, nadie lo puede quitar.   (Rom. 8:29).
7.      Es el sello visible, a través del cual el Espíritu nos sella (Efesios 1:13,14;4:30; 2Cor. 1:21-22).
             
    II.      ¿Qué relación se establece entre el nuevo bautizado y la vida intradivina?
1.      Puesto que el bautismo es el signo de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, así, de igual modo, con el bautismo se quiere decir que el creyente muere al pecado, sepulta la vieja criatura y nace un nuevo hombre, identificándose con Cristo en su muerte y resurrección (Rom. 6:3-6).
2.      En el bautismo, como símbolo del sacrificio de Cristo, el creyente se une al Señor.
3.      A partir de ahí, el cristiano está en Cristo, lo cual nos hace partícipes de la vida intradivina por nuestra unión con Cristo.   Al estar en Cristo estamos en el Padre y el Padre en nosotros.   Todo esto a través del don y  la presencia del Espíritu Santo en nosotros (Rom. 6:3-4; Juan 17:21-23; Gálatas 3:27).
4.      El nuevo bautizado está revestido de Cristo (Gál. 3:27).  
5.      Por la fe en Jesucristo demostrada en el bautismo, somos hechos hijos de Dios por adopción (Rom. 8:14-17; Gál. 3:26; 4:4-7).

 III.      ¿Qué función tiene el bautismo?   Jesús ha relacionado la salvación con el acto del bautismo.   Esto procede de Dios y no de los hombres (Mateo 28:19,20; Marcos 16:16; Juan 3:5).
1.      En el bautismo Dios nos perdona los pecados (Hechos 2:38; Colosenses 2:12,13).
2.      Recibimos el regalo de la salvación (Marcos 16:16; 1Pedro 3:21).
3.      Dios nos otorga el regalo o presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros (Hechos 2:38; 1Corintios 3:15; 6:19).
4.      Somos revestidos de Cristo (Gál. 3:26).
5.      Nos une a Cristo haciéndonos uno con él (Rom. 3:3).
6.      Nos recuerda que hemos muerto al pecado, que nuestro viejo hombre ha sido sepultado y que hemos resucitado como una nueva criatura en Cristo (Colosenses 2:12).
7.      En el bautismo se inicia la regeneración del hombre para Cristo (Tito 3:5).
8.      En el bautismo nos hacemos miembros de la Iglesia como cuerpo de Cristo (Efesios 4:4-6; 1Cor. 12:13).   De las aguas del mar rojo nació un nuevo pueblo (1Cor. 10:2), como un nuevo pueblo nace y crece también del bautismo.
9.      El bautismo nos configura a la imagen del Hijo de Dios (Rom. 8:29; Efesios 2:10; 4:24; Colosenses 3:10).
10.  Somos hijos de Dios por adopción (Rom. 8:14-17; Gál. 4:4-7).
11.  A partir del bautismo somos pertenencia de Dios y no de nosotros mismos (1Corientios 3:15; 6:19; 2Corintios 5:15).
12.  Nos hace piedras vivas del nuevo templo en el cual mora el Señor (1Pedro 2:5).
13.  Nos hace sacerdocio santo para Dios (1Pedro 2:4-5,9).
14.  Somos configurados conforme a la imagen del Hijo
15.  Estamos marcados con el bautismo, como sello visible del Espíritu Santo para el día de la resurrección (Efesios 1:13,14;4:30; 2Cor. 1:21-22).
16.  Siendo pertenencia de Dios (1Cor. 6:19,20), cada fiel está en el deber de:    

a.       Someterse al cuerpo que es la iglesia (Ef. 5:21; 1Cor. 16:15,16).
b.      Servir a la iglesia así como Cristo lo hizo (Juan 13:12ss.).
c.       Ser obedientes a los ministros de la iglesia (Hebreos 13:17).
d.      Considerar con respeto y amor a los que ministran (1Tesalonisense 5:12,13).
17.  Vivir una vida conforme a la nueva criatura creada por Dios (Romanos 6:1-14; 12:1-2; Efesios 2:10; 4:22-24; Colosenses 3:9-15).

 IV.      ¿Quiénes deben ser bautizados?

1.      Todos los que reciben el llamado de Dios y crean en Jesucristo y su Evangelio.    (Marcos 16:16)
2.      Todo aquel quien luego de haber oído el Evangelio esté dispuestos a arrepentirse.   (Hechos 2:38; 3:19; 17:30).
3.      Los que confiesen a Jesús como Señor (Hechos 8:36-38).
4.      Esto significa que el niño no debe ser bautizado pues aún no tiene desarrollada la capacidad cognitiva para entender, creer y confesar a Cristo como Señor. 
5.      Tampoco tiene pecados de los cuales deba arrepentirse.  
6.      Los niños no tiene pecado, pues no saben ni lo bueno ni lo malo (Deut. 1:39; Ezequiel 18:1-4,20).
                  Resumen:
1)      Los que creen  (Marcos 16:16)
2)      Los que se arrepienten (Hch. 2:38)
3)      Los que confiesan su fe en Jesús (Hch. 8:37[1]; 22:16).


    V.      ¿Cuál es la forma bíblica del Bautismo? 

1.      La palabra bautismo viene de la voz griega: βαπτίζω, βαπτισμα (baptizo, baptisma) y normalmente significa: sumergir, zambullir, lavarse.   
2.      De acuerdo a la Biblia, debe efectuarse por inmersión (Rom. 6:3-5; Colosenses 2:12,13.    Esto es así, por lo explicado arriba. 
3.      El Eunuco para bautizarse descendió y salió del agua, lo cual implica que fue por inmersión (Hechos 8:38,39).
4.      La evidencia histórica también confirma el bautismo por inmersión en conformidad a lo dicho en el texto sagrado.  
5.      Hemos de recordar que toda palabra como signo lingüístico tiene su propia imagen de significación, esto será el caso de la palabra bautismo: inmersión.  

 VI.      ¿Por qué los niños no deben ser bautizados?  
Por los puntos mencionados, es obvio que sólo aquellos que tienen pleno uso de sus facultades cognoscitivas pueden hacerlo, esto excluye a los niños, pues aún no han desarrollado el elemento de coordinación lógica o de entendimiento.   Además ha de tomarse en cuenta lo siguiente:

a)      En el tiempo apostólico sólo se bautizaban hombres y mujeres (Hch. 8.12).   Esto confirma lo antes dicho, pues no tienen desarrollado su nivel cognitivo para entender ni creer el concepto, práctica del bautismo y significación espiritual del bautismo.   El bautismo de infantes se instituyó formalmente como dogma hasta iniciados el año mil después de Cristo.   Si bien, la práctica ya era de antiguo, pero no tanto como decir que los apóstoles y la iglesia del primer siglo lo practicase.   Fue Agustín de Hipona quien daría las bases para la practica del bautismo de infantes, pero tales bases en modo alguno coinciden con la Biblia ni la práctica de la iglesia primitiva.  
b)      El niño nace limpio, puro, sin pecado, pues siendo Dios quien crea el espíritu del ser humano, es natural que aquello que él da sea también, limpio y sin mancha (Zacarías 12:1).
c)      Dios, al reprender a los hebreos en el desierto, les dijo que ellos nunca entrarían a la Tierra Prometida, pues habían dudado y renegado de él, pese a haber visto sus portentos; sin embargo, sus niños, de quienes dijeron servirían de botín de sus enemigos, ellos sí entrarían y heredarían la tierra, pues aún ellos no sabían ni el bien ni el mal (Deuteronomio 1:39), con lo cual se entiende al niño limpio y sin pecado desde el vientre de su madre.
d)     Salmo 51:5 En maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre”. Hay quienes usan este pasaje para afirmar la pecaminosidad del niño desde su concepción.   Sin embargo, no es lo mismo decir que haya sido concebido en pecado y que haya nacido con pecado.   Lo primero debe interpretarse con la condición en la cual el mundo se encontraba y se encuentra, una condición de pecado y rebeldía contra Dios, esto incluía su entorno universal, su nación y su propia persona, máxime por el pecado por el cual surge el capítulo 51, respecto de sí, o sea, el arrepentimiento por el pecado de homicidio contra Urías.   Además, ello sería una contradicción con las palabras que David dice en Salmos 139.13: “Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el vientre de mi madre”.   David da por sentado que su hacedor, en última instancia, es Dios mismo, con lo cual se atribuiría a Dios la deficiencia de pecado en el hombre al nacer, puesto que Dios también forma el espíritu del hombre dentro de sí (Zacarías 12:1).   Ello no sería congruente respecto a Dios ni con el verdadero sentido de Salmo 51.   Todo lo que él hace es limpio.   Él no formaría un espíritu sucio dentro del hombre.   Él lo forma limpio.   Así que David no está diciendo que al nacer, nació con pecado.   Repito, no es lo mismo ser concebido en pecado y nacer con pecado.   Recuérdese también que Dios dice respecto al ser humano y el pecado: “porque el corazón del hombre se inclina al mal desde su juventud (Gén. 8:21).
e)      El profeta Ezequiel en el capítulo 18:1-4,20, discutiendo acerca de la culpabilidad individual, aclara que cada cual pagará por su pecado.   En Israel había el dicho: el padre como las uvas agrias y a los niños les da la dentera”.   Ante semejante dicho, Jehová habla a través del profeta y les dice que nunca más tendrán por qué usar ese dicho, pues toda alma es de Él, y que el alma que peque esa morirá, indicando con ello la individualidad del pecado.   En el verso 20 es más preciso al decir: “El alma que peque, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo recaerá sobre él, y la impiedad del impío recaerá sobre el.   Así, cada quien pagará por lo suyo.   No hay, por tanto, tal cosa de que el niño nace con el pecado original, o sea, con aquel primer pecado cometido por nuestros padres Adán y Eva.   No traemos tal pecado al nacer.
f)       Es de suma importancia considerar las definiciones que la Biblia hace acerca del concepto pecado.   La Biblia lo define como:

1.      “Transgresión o violación a la ley de Dios” (1Juan 3:4).   Pregunto ¿Qué mandamiento de la Ley de Dios ha quebrantado el niño al nacer para constituirse en pecador?   Si por nacer a quebrantado alguna Ley, entonces, si sería pecador desde que nace.   Sin embargo, el sentido común y la Biblia nos indican que No.  No ha quebrantado ninguna Ley, por tanto no nace con pecado.
2.      “Toda injusticia es pecado, …” (1Juan 5:15).   Pregunto: ¿Qué injusticia ha cometido el niño al nacer?  Ninguna, a menos que nacer fuese una injusticia, lo cual va en contra de las Escrituras. 
3.      “Saber hacer el bien y no hacerlo es pecado” (Stg. 4:17).   Pregunto: ¿Ha desarrollado el niño su capacidad cognoscitiva para distinguir entre el bien y mal para ejecutar cualquiera de los dos?   Obviamente que no.   El niño nace inocente, sin pecado.  Génesis 8:21 afirma que el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud.   La Biblia Latinoamericana Edición pastoral traduce el hebreo náar como infancia.  Esto es correcto si sólo se toma en cuenta uno de los significados de la raíz hebrea   נער (náar / noar) = niño.    Sin embargo, la palabra hebrea va más allá de este significado y agrega: muchacho, juventud, joven, cría, criado, ayudante.  De lo anterior se desprende que el nivel semántico de la palabra es amplio, y no sólo se limita a significar niño en su etapa infante, sino, al niño en su etapa en la cual a adquirido un nivel cognoscitivo suficiente como para distinguir entre el bien y el mal, lo cual ocurre aproximadamente desde la etapa de la pre-adolescencia en adelante.   Es importante mencionar que entre los hebreos, a partir de los 12 años se consideraba al muchacho como “un hijo del mandamiento”, o “de la Torah”[2] esto es, responsable de sus deberes espirituales ante Dios.  A ello hay que agregar que de acuerdo al nivel semántico cultural, en Israel un joven de 20 años era aún considerado un niño.  Así que, aplicar la palabra “infancia” para traducir el hebreo náar es ambiguo al no tomar en cuenta el nivel semántico de la palabra, máxime si tomamos en cuenta las etapas de adquisición de conciencia del ser humano, suficiente como para ser considerado pecador.   Debe considerarse, también, que los muy respetables traductores de la Biblia Latinoamericana pertenecen a la confesión Católica, y por ello inclinados a la doctrina de la herencia del pecado original, razón por la cual, sin ninguna dificultad traducen la palabra hebrea náar como “infancia”.   Mas con todo, la mejor opción −tomando en cuenta lo antes dicho − es la traducción hecha en  la versión Reina-Valera y la Nueva Versión Internacional.   Estas traducen: “juventud”.   Ello concuerda con lo que he venido considerando a la luz de la Santa Biblia y el nivel semántico.     
g)      Otro aspecto digno de considerar es la afirmación paulina en Romanos 5:12 cuando afirma que lo que pasó o se transmitió a la humanidad no fue el pecado de Adán y Eva, sino la muerte, inherente a partir de allí en cada ser humano.   Hubo cambios tremendos en toda la creación.   De allí que Cristo haya empezado restaurando nuestra condición espiritual y darnos la promesa de la resurrección de un cuerpo incorruptible, tal cual el suyo (Filipenses 2:20,21).   No heredamos el pecado de nadie, cada quien dará a Dios cuenta de sí (Rom. 14:12).

VII.      ¿Cuando alguien puede ser bautizado?

En el momento mismo que entienda el mensaje del evangelio, lo crea, y sienta la necesidad de recibir el perdón de pecados.   Para lo cual hay algunos ejemplos de conversión en el libro de Hechos, a continuación algunos:

  1. Las tres mil personas  a quienes Pedro instó a arrepentirse y bautizarse, lo hicieron ese mismo día (Hch. 2:38-41).  No hubo necesidad de un largo proceso de adoctrinamiento, pues este viene después del bautismo, dice Jesús en Mt. 28:19,20.
  2. Los samaritanos oyeron y fueron bautizados.   Evidentemente porque creían y estaban dispuestos a arrepentirse (Hch. 8:12).
  3. El Eunuco, que iba de camino a Etiopía, se le predicó el evangelio, y una vez hubo entendido y encontrado un sitio donde había agua, pidió ser bautizado.   Felipe no le dijo que debía primero recibir un curso de doctrina de tres meses.  Felipe le dijo que si creía, bien podía, y así lo hizo.   Se hizo bautizar de inmediato (Hch. 8:26-39).
  4. Cornelio, el Centurión romano, una vez que hubo escuchado el evangelio por labios de Pedro, fue bautizado.   Todo indica que fue el mismo día (Hch. 10:1-48).
  5. En el caso de Lidia, la vendedora de púrpura, la narrativa indica que todo ocurrió en el momento en que Pablo predicaba a las mujeres junto al río.   Lidia, “estaba oyendo”.  “El Señor le abrió el corazón para que estuviera atenta a lo que Pablo decía, y cuando fue bautizada…” (Hch. 16:11-15).   Su bautismo ocurrió en ese mismo momento.   Al igual que los otros ejemplos, no precisó de nada más, excepto su fe en Jesús y su anhelo de nacer de nuevo a través del agua y del Espíritu; y así lo hizo. 
  6. El carcelero de Filipos, es otro ejemplo de personas que sintieron la necesidad de la fe y el bautismo para salvación y no dudaron en hacerlo de inmediato.   ¿Qué debo hacer para ser salvo? Preguntó.   Pablo le respondió sin titubear: cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.   El texto sigue: “y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.   Para algunos, lo que Pablo le dijo bastaba para ser salvo.   Sin embargo, nadie puede creer si antes no se le predica, y nadie accederá a bautizarse si antes no escucha la importancia de ello.   El texto sigue: “Él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas, y en seguida se bautizó con todos los suyos” (Hch. 16:25-33).   Evidentemente, Pablo, como parte de la predicación del evangelio, les habló de la necesidad del bautismo como una señal del nuevo nacimiento, por la fe en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, tipificadas en la inmersión.   El carcelero entendió la importancia y accedió de inmediato a ser bautizado, y lo hizo sin dudar.

VIII.      ¿Existe alguna fórmula Bíblica para el bautismo?

1.      Cuando Jesús mandó bautizar “…en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” Mateo 28:19, significa que el individuo ha de identificarse con la persona de Jesucristo por la fe en su muerte, sepultura y resurrección, pasando a ser su propiedad.   Bautizarse “en el Nombre de Jesús” significa ser bautizado en la autoridad de Aquel que dijo tener todo poder en los cielos y en la tierra, poder que es compartido sin problema alguno con la persona del Espíritu Santo y la del Padre.   Ello se entiende por el enunciado que Jesús hace: “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”; autoridad compartida, también, por la perfecta unidad e igualdad de naturaleza entre las tres personas, quien en virtud de ello, entonces, constituyen un solo Dios.  Así como en un recinto pueden haber tres, cuatro o más personas completamente distintas, con todo, en ese recinto existe una sola naturaleza humana.  No hay grados de naturaleza humana, mayor ni menor, sino, una sola.  Del mismo modo, habiendo tres personas de una misma naturaleza divina, hay, por tanto, una sola divinidad, un sólo Dios.   Por ello, el individuo al bautizarse queda unido a Jesucristo, a Dios Padre en comunión con el Espíritu Santo; es allí cuando por primera vez se da la unión formal con Jesús.   No es antes, ni después, sino, en ese momento, al ser sumergido en las aguas del Bautismo.   San Pablo continúa explicando en Romanos 6:3-5 que esa unión se da por la fe en Cristo en el momento de ser bautizado.   Es una acción objetiva y de trascendencia espiritual, a través de la cual Jesús entra en el ser de la persona por su Espíritu; es así como el bautizado viene a ser parte constitutivo del cuerpo espiritual de Cristo, que es su Iglesia.    Es interesante que tanto para los que quieren hacer un dogma de Mateo 28:19 como de Hch. 2:38, en cuanto a la fórmula bautismal,  para su desilusión, no existe ni un sólo pasaje donde aparezca la imagen mental ni objetiva del bautizador pronunciando alguna fórmula bautismal sobre la persona a quien bautiza.    Querer hacer un dogma de cualquiera de los dos pasajes al grado de dividir y condenar a quienes no comparten el mismo entendimiento, es absurdo, y tanto más cuando no se toma en cuenta el significado semántico y teológico de la expresión: “en el nombre de Jesús”, o “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.   El individuo que ha de sumergirse debe creer que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son completamente distintos en cuanto a persona, pero completamente iguales en cuanto naturaleza.  
2.      La evidencia histórica confirma que los cristianos desde el primer siglo bautizaban en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.   
3.      Cuando leemos en el libro de Hechos que se manda a bautizar en el nombre de Jesucristo, jamás se describe el instante y mucho menos las palabras dichas por el bautizador al momento de bautizar.   Debe tomarse en cuenta el propósito del autor Lucas al escribir su tratado de Hechos.   Él estaba escribiendo a Teófilo, un gentil, con casi toda probabilidad de origen griego, el cual compartiría dicho documento con sus amigos y sectores gentiles cercanos a él.   En aquel momento, el Señor del mundo era el emperador, a él se proclamaba como señor y salvador salvándolos de sus enemigos.   Así consideraba el mundo al emperador romano, entonces,  Lucas se esfuerza por demostrar que hay un único Señor con autoridad o poder bajo el cielo y la tierra en quien únicamente se puede ser salvo, y ese se llama Jesús de Nazaret, Jesucristo el Señor y Salvador.   Esa es la razón por la que se hace énfasis en Hechos: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre (autoridad) bajo el cielo, dado a los hombre, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).
4.      También Pedro, cuando manda bautizar a la gente en Pentecostés y a los amigos de Cornelio, los manda a bautizarse en el nombre de Jesucristo. Pero eso sólo con el propósito de señalar la autoridad de Jesucristo como Señor, aunque en el momento que se emiten estas palabras jamás se entiende que ese fuese el instante en el cual se estuviese bautizando a las gentes.   Es evidente, que al instante de bautizar a esas personas, la palabras utilizadas fueron las dichas por Jesús en Mateo 28:19.
5.      Bautizar en el nombre de Jesús es lo mismo que decir que se bautiza en la autoridad dada por Jesús en Mateo 28.19.  

 IX.      ¿Qué hemos de hacer después del bautismo?     

Ser fiel hasta la muerte (Apoc. 2:10).   Luego que la persona es bautizada, se le ha de enseñar, a la luz de la Santa Biblia, que ha de tener pruebas y tribulaciones que se convertirán en tentaciones para que vuelva del camino de salvación a las tinieblas donde antes se encontraba.   En la actualidad se escuchan disertaciones que afirman que el verdadero cristiano no sufre, y si alguien que dice ser cristiano está sufriendo, es porque en verdad no lo es.  Dichas afirmaciones van fuera del orden bíblico, se salen del marco teológico enseñado por el Nuevo Testamento, pues si somos parte constitutiva del cuerpo de Cristo, por ende hemos de sufrir, y con todo, hemos de mantenernos fieles.   San Pablo en Romanos 8:17 y Ef. 1:5 afirma que hemos sido hechos hijos en el Hijo por el Espíritu de adopción, y que seremos herederos juntamente con Cristo si es que padecemos juntamente con él.   Como se ve, si anhelamos ir al cielo, nos es necesario padecer juntamente con Cristo.   Con ello se comprende que las tribulaciones son parte natural y necesarias dentro del proceso de desarrollo espiritual y salvífico del cristiano, en función que nos confirma como verdaderos hijos de Dios al permanecer fieles hasta la muerte como Cristo lo fue hasta la cruz, a pesar de sus aflicciones.   La misma idea es presentada en Hch. 14:22 donde Pablo exhorta a los cristiano diciéndoles que es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el Reino de los Cielos.   Pero para entrar hay que permanecer fieles ante las adversidades.   Pablo continúa afirmando lo mismo, y ahora lo hace en 2Timoteo 2:12 al decir: “Si sufrimos, también reinaremos con él”.   En 2Timoteo 3:12 afirma: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”.   Con ello en mente, debemos confirmar el pensamiento de los nuevos conversos acerca de la necesidad de mantenerse fieles ante las adversidades, las cuales son necesarias para probar y consolidar nuestra fe en el Señor Jesús siendo fieles hasta la muerte (1Ped. 2:21;4:12,13.   Amén. 



Continuaré mejorando y ampliando el presente material.   Dios les bendiga.

Su servidor, Guillermo Antonio Domínguez.



[1] Tal como aparece en la versión Reina-Valera, aunque en  otras versiones, como en la Nueva Versión Internacional aparece en Nota de pié de Página, explicándose que dicha frase no aparece en los mejores y más antiguos textos griegos.
[2] Edersheim, Alfred, La vida y los Tiempos de Jesús, Tomo 1, pág. 278.

martes, 3 de julio de 2012

¿Quiénes Somos?


Iglesia de Cristo en San Miguelito

¿QUIÉNES SOMOS?


Somos la Iglesia de Cristo que se reune en Paraíso, San Miguelito, Panamá. La congregación fue establecida el 14 de mayo de 1999 por el hermano Gonzalo Salinas, predicador Nicaragüense, radicado en Panamá por más de 20 años. Actualmente la congregación cuenta con dos evangelistas a tiempo completo: Guillermo A. Domínguez, predicador Nicaragüense, egresado del Instiruto Baxter, Honduras, y Douglas Cajina, predicador Nicaragüense.


San Miguelito es el Distrito de Panamá más densamente poblado, contando con una población de 330,000 habitantes. Socio-económicante, la mayor parte de sus habitantes son de escasos recursos, provocando un alto índice de delincuencia, focos de familias desintegradas, niños y jóvenes en alto riesgo de corrupción. Esto hace de San Miguelito, y particularmente del sector de Paraíso, un área eficaz para trabajar en la predicación del Evangelio de nuestro Señor Jesucrito.


La Iglesia de Cristo en San Miguelito es una congregación que además de predicar verbalmente el Evangelio, tiene como objetivo proyectarlo en servicio a la comunidad. 



Visítenos y comparta con nosotros la bendita Palabra de Dios.



Nuestros días de reunión:


Domingos 9:30 a.m.-12:30 p.m.

Miércoles 7:00 p.m.-8:30 p.m.
Viernes 7:00 p.m.-8:30 p.m.



Para más información puede llamarnos a:


Guillermo Domínguez (00507) 66801328     dominguezguillermo@hotmail.com





Ministros de la Iglesia de Cristo en San Miguelito, Panamá.




Guillermo Domínguez  (predicador)
y María Elena Domínguez (esposa)

Douglas Cajina (Predicador)
y Sandra Campos (esposa)




jueves, 20 de octubre de 2011

Visita de nuestro hermano Bruno Valle 
de Nicaragua


El pasado 1 de Octubre tuvimos la participación de nuestro hermano Bruno Valle, Predicador y maestro Nicaragüense.    Él estuvo dando un seminario en el local de la Iglesia en San Miguelito, Panamá.   El tema del seminario fue: Tres verdades en el Ministerio.
La misma semana, del 7 al 9 de Octubre estuvo predicando en la Campaña Evangelística en la Iglesia de Cristo en Tocumen, donde en las tres noches hubo un total de ocho (8) bautismos para la gloria y honra de Dios.   Su exposición tanto en el seminario como en la campaña fue de lo más exquisito, tanto homilético-literario como doctrinal.   La gloria sea toda para el nuestro Señor y Dios Jesucristo. Amén.



lunes, 17 de enero de 2011

De las cualidades y obra del Evangelista en las Cartas Pastorales


De las cualidades  y obra del Evangelista en las Cartas Pastorales



Efesios 4:11 / 1Tim. 4:16   Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; sé diligente en esto, porque si así lo hicieres, a ti mismo te salvarás y a los que te oyen.”
Edificar la Iglesia a través de:

1.      La predicación del Evangelio (2 Tim. 4:1-4).
a.     No avergonzarse de dar testimonio de Dios (2Tim. 1:8).
2.      Ocuparse de:
a.       la lectura
b.      la enseñanza  (1Tim. 4:13).
3.      Apto para enseñar (2Tim. 2:24).  Un maestro de la Palabra de Dios.
4.      Retenedor de  la doctrina tal como ha sido enseñada (2Tim. 1:13; 2:2; Tit. 1:9).
a.       Persistente en la doctrina (2Tim. 3:10,14).
b.      Defender la Iglesia de los falsos maestros (1Tim. 1:3; Tit. 1:10,11).
c.       Desechar las fábulas profanas y de viejas 1Tim. 4:7; 2Tim. 3:9.
d.      Procurar presentarse a Dios aprobado, que usa bien la palabra de verdad (2Tim. 2:15; Tit. 2:1).

5.      Corregir lo deficiente (Tito 1:5).
a.    con mansedumbre (2Tim. 2:25):
b.    Redargüir, reprender, exhortar con toda paciencia y doctrina (2Tim. 4:2).
c.    Organizando la Iglesia.

6.      Ser ejemplo en:
a.    buenas obras
b.    la enseñanza
c.    mostrando integridad
d.    seriedad
e.    palabra sana
f.      irreprochable
g.    conducta
h.    amor
i.      espíritu
j.      fe
k.    pureza (Tit. 2:7,8; 1Tim. 4:12; 5:22).

7.      Preparando hombres para el ministerio (2Tim. 2:2).
a.         No imponer las manos con ligereza (1Tim. 5:22).
b.         Ordenando Obispos (1Tim. 3:1-7; Tit. 1:5).
c.         Ordenando Diáconos (1Tim. 3:8-13).
8.      Conservarse puro (1Tim. 5:22).
9.       No contencioso (2Tim. 2:24).
10.  Amable para con todos (2Tim. 2:24).
11.  Respetuoso para con todos (1Tim. 5:1-3).
12.  Ser imparcial (1Tim. 5:21).
13.  Sufrido (2Tim. 2:3,24; 3:12).
14.  Restaurador (2Tim. 2:25,26).
15.  No admite acusación alguna contra un ministro del Señor, a no ser con dos o tres testigos (1Tim. 5:19).
16.  No descuidar el don de Dios (1Tim. 4:14).
17.  Avivar el fuego del Don de Dios (2Tim. 1:6).
18.  Ejercitarse para la piedad 1Tim 4:7
19.  No enredarse en los negocios de la vida y luchar legítimamente (2Tim. 2:3).   Su vida es un sacerdocio santo, consagrado para el Señor.  
20.  Exhortar  ( 2Tim. 2:14;4:2; Tit. 2:6,15).
21.  Reprender con toda autoridad / Instaurar el orden en la Iglesia a través de la disciplina (1Tim. 5:20; 2Tim. 4:2; Tit. 1:13;2:15 ).
22.  Recordar a la Iglesia a ser sujetos a las autoridades (Tit. 3:1).
23.  Apartarse de los malos hombres (1Tim. 6:5; 2Tim. 3:1-5).
24.   Guardarse en obediencia a los mandatos de Dios sin mancha ni reprensión (1Tim. 6:13-14,20).
25.  Huir de la impiedad (1Tim. 6:11).
26.  Huir de las pasiones juveniles (2Tim. 2:22).
27.  Seguir la:
a.      Justicia
b.     Piedad
c.      Fe
d.     Amor
e.      paz
f.       Paciencia
g.      Mansedumbre (1Tim. 6:11; 2Tim. 2:22).
28.  Valiente: peleando la buena batalla de la fe y Echando mano de la vida eterna (1Tim. 6:12; 2Tim. 1:7).
29.  Ser firme = Carácter (Tit. 2;15; 3:8).
30.  Desechar al divisionista ( Tit. 3:10).
31.  Velar por el bienestar económico de los misioneros para que la iglesia no quede sin frutos (Tit. 3:13,14).


Apéndice
Es importante revisar lo dicho por el autor a los Hebreos en el 13.17: “Obedeced a vuestros pastores, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, sin quejarse, porque esto no os es provechoso”.  
Si notamos la cita, el pasaje en nuestra Reina-Valera 60 habla de: pastores.   Algunos aducen que allí se refiere estrictamente a los obispos o ancianos de la iglesia, y que sólo a ellos se debe sujeción.   Sin embargo, la palabra utilizada en el texto original, es distinta a la que se utiliza para referirse a los obispos (epískopos), Ancianos (Presbíteros) o Pastores (poimén).   La palabra utilizada es: jegumenois y se refiere a los que están al frente de la iglesia en calidad de directriz.   La palabra se traduce como: los que tienen la hegemonía, líderes, dirigentes, ministros, príncipes.   Estos pueden ser evangelistas, en el caso que la iglesia aún no esté organizada bíblicamente, y también incluye a los obispos junto con el cuerpo organizativo de hombres al servicio del Señor.
Nótese el grado de autoridad que la palabra otorga a los que están en un cargo de directriz en la iglesia: “obedeced a vuestros dirigentes”.  
Es interesante, notar 1 Tesalonicenses 5.12,13:  “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros y os presiden en el Señor y os amonestan.   Tenedlos en mucha estima y amor por causa de su obra.  Tened paz entre vosotros”.   El ruego que se convierte en ordenanza en Hebreos, insta a reconocer, esto es, aceptar la autoridad de aquellos que presiden (dirigen) y amonestan en el Señor.  Evidentemente se estará refiriendo a la sujeción a hermanos que tengan un cargo de directriz, dirigencia o presidencia en la iglesia.  
Sin embargo, esta autoridad dada por el Señor a los dirigentes canónicos de la Iglesia tiene límites, en primer lugar: la palabra misma de Dios, y en segundo lugar: el respeto mismo de la iglesia o comunidad de fieles.   En cuanto al prime punto, Pedro hace ver a los Ancianos, y extensivamente a cualquiera que esté en un cargo eclesial, que no debe enseñorearse, o creerse dueño de la iglesia (1Pedro 5: 3):  “…no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado”.   Esto es importante señalarlo, pues el ministro del Señor, tomando solamente en cuenta los pasajes anteriores puede querer tomar ventaja o abuso de autoridad sobre la iglesia.   La iglesia no está compuesta de máquinas, a las cuales se programa y deben estar listas solo para decir: si.   La iglesia está compuesta de gente pensante, siervos de Cristo, a quienes se ha de respetar.   No os hagáis esclavos de los hombres, dice el Espíritu Santo a través de Pablo.  De todo lo anterior se sigue que, tanto la iglesia como el ministro han de tener un espíritu de humildad para no irse a los extremos, sea de despotismo por parte del ministro, sea de anarquía, por  parte de la Iglesia.   La iglesia debe aprender a estar bajo sujeción en tanto esta autoridad y dirección ejercida sobre ella vaya en conformidad a la palabra de Dios.

Dios bendiga a la Iglesia del Señor en cualquier parte donde se reúna.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Campaña de Fortalecimiento Espiritual

El día domingo 12 de Diciembre de 2010 concluimos la serie de tres noches de predicación de la palabra de Dios: No temas, porque yo estoy contigo, dice el Señor (Is. 41.10,13). 
Durante la semana anterior estuvimos realizando trabajo en torno a la actividad, como entrega de volantes y evangelismo.
Estuvieron predicando nestros hermanos: Agustín Reyes, Douglas Cajina y Guillermo Domínguez.
Gracias al Señor su palabra fue anunciada.

Dios bendiga a todos nuestros visitantes internautas.
Visite nuestro sitio: http://www.iglesiadecristoensanmiguelito.jimdo.com/















lunes, 11 de octubre de 2010

Local de reunión de la Iglesia de Cristo en San Miguelito, Panamá.

Iglesia de Cristo en San Miguelito, Panamá. 

Pronto estaremos comprando el local donde actualmente nos reunimos.   Luego de la compra, es nuestro propósito empezar con la remodelación y contrucción de las nuevas instalaciones.  La misma tendrá varias etapas, en virtud nuestras posibilidades económicas.   Todo sea para la gloria y honra de nuestro Señor Jesucristo.   Abajo, imagen actual de la casa donde nos reunimos. 




Vea algunos videos predicativos:

NINGUNO POR AHORA

VISITE NUESTRO SITIO OFICIAL:



VEA ALGUNOS DE NUESTROS ESTUDIOS BÍBLICOS:


Tenemos dos armas contra el mal: La oración y el conocimiento.
Erasmo de Rotterdam.

http://iglesiadecristoensanmiguelito.jimdo.com/estudios-bíblicos/



PRONTO ESTAREMOS EN VIVO DESDE:







domingo, 30 de agosto de 2009

Bautismo de Agosto 2009

Juan Alberto Santos, edad: 64 años, evangelizado por Moisés Santoya, bautizado por Guillermo Domínguez el lunes 24 de Agosto de 2009 en local de San Miguelito.